sábado, 19 de noviembre de 2011

El radicalismo en su sana crisis. CONVENCIÓN NACIONAL //Vicente López. 18 de Noviembre de 2011


Hace pocos días conmemorábamos los 95 aniversarios del triunfo de Hipólito Yrigoyen también recordábamos la asunción de Arturo Illía y el magnífico triunfo de Raúl Alfonsín aquel 30 de Octubre de 1983. El pueblo en esas tres ocasiones vio en tres hombres la posibilidad de hacer realidad sus anhelos, en el primero de los casos llegábamos para terminar con el régimen conservador, en el segundo para dejar sentado que la política se hace de manera ética sino no se hace y en el último para consagrar definitivamente la democracia en la historia de la Argentina.
Hoy los radicales estamos ante una situación crítica.  Nos hemos desencontrado y ya no sabemos por qué luchamos. Ya no representamos la libertad, la igualdad y la democracia que nos caracterizaba. A cambio de funestos protagonismos electoralistas, hemos sido funcionales a intereses que no responden a nuestra identidad, y a lo largo y a lo ancho de la Nación en ningún territorio provincial hemos asumido el protagonismo que nos merecemos. La sociedad nos ha dado la espalda, porque antes se la dimos nosotros. Y así el l ciudadano se vio privado por nuestro propio accionar de una opción clara y contundente a la hora de elegir los destinos del país.
¿Hacia dónde se encamina el radicalismo del siglo XXI? No pueden aparecer argumentos mezquinos que nos lleven a un nuevo error, que nos convenzan a nosotros mismos de nuestros propios actos.  Es momento de que “abramos” las estructuras vetustas y pongamos en marcha un proceso que reconstruya nuestra propia identidad.
Hoy la Juventud  exige el debate ideológico, y para algunos esto resulta una idea disparatada. ¿Qué definición ideológica necesita un radical?, se preguntan. Nosotros contestamos: La democracia en la que vivimos ¿es la misma que supimos conseguir de la mano de Raúl Alfonsín hace 28 años? Todo indicaría que no. ¿Y entonces porque se pone tanto empeño en que esto no se discuta? ¿Por qué nos cerramos detrás de binomios electoralistas y luego pretendemos el triunfo? ¿Por qué la respuesta de nuestros dirigentes ante el fracaso electoral es que la sociedad no está preparada para un gobierno radical? La falta de autocrítica es una constante que nos ataca que sólo con el debate puede ser subsanada. Pues bien, entendemos que configurarnos en crisis nos permitirá  discutir esto.
La crisis es lo que nos permitirá redefinir nuestras propias estrategias. Incorporemos a nuestro haber la rectificación definitiva.  La revolución democrática solo es posible si nos asumimos en crisis, de esta manera estaremos mirando los más profundo de nuestra esencia. La juventud se encuentra en esta línea, en la vía de la reparación, que se logre con esfuerzo, trabajo y compromiso. HOY LOS JOVENES BUSCAMOS ESTOS CAMINOS PARA DESANDARLOS DE LA MANO DE TODOS LOS ARGENTINOS. NO NECESITAMOS EL AVAL DE NINGUNA DIRIGENCIA, ESTA REVOLUCION PACIFICA, DEMOCRÁTICA, SOLIDARIA Y COMPROMETIDA NO ENTRA EN EL TRAJE DE REPRESENTANTES.
Si no afianzamos de manera democrática los procesos internos, si no somos artífices de los cambios que pretendemos llevar a cabo, ¿Cómo pretendemos que la sociedad crea en nosotros? Algunos han “manoseado” sus cartas provinciales en búsqueda de puesto en la Cámara de Diputados de la Nación. ¿Dónde está la hombría de bien? ¿Dónde guardan, esos personajes, el sentido orientador de la política? Esta clase de comediantes de la gran escena nacional no son más que pérfidos traidores de los principios y el ideario partidario. ¿Y dónde estuvo el GRITO DE LA MILITANCIA TODA? No se escucho en ningún comité, impugnación alguna. EL SILENCIO CALLÓ LAS CUERDAS DE LOS QUE CON SUS LENGUAS SUPIERON LATIGUEAR Y COMBATIR CONTRA DICTADURAS, DESPOTISMOS, Y TODA CLASE DE INJUSTICIAS.
                Hemos abandonado nuestro rol fundamental que era nada menos que interpretar las exigencias de todo el pueblo. Lo hemos dejado en manos de la clase política más corrupta y mediocre de toda la historia. Hemos cedido los espacios que nos definen, que le dan contorno a  nuestra identidad y cultura de radicales. Decimos que el radicalismo es una forma de vida y la sociedad cada vez se da más cuenta que  hemos abandonado nuestras prácticas.  Asumimos la oposición sistemática de todos los temas sin discusión alguna, en medio de esto hemos cedido las auténticas banderas del radicalismo que nos colocaban en férreos defensores de la soberanía nacional. Con nuestro puñado de legisladores no hemos sido capaces de plantarnos en el Congreso Nacional a fin de dar cauce a las exigencias más nobles que nos caracterizaban. A cambio de esto nos hemos mediatizado burdamente asumiendo el rol de abogados defensores de viejas corporaciones que en su tiempo atentaron contra nuestros propios gobiernos. EL RADICALISMO NO NECESITA SER DEFENSOR DE EMPRESAS Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN, tiene un compromiso mayor y es con la libertad de prensa.
Los problemas de la sociedad nos llegan por medios alternativos. La base de poder del partido se ha mermado y con ello la capacidad de entendimiento de los problemas de la gente. Este doloroso divorcio debe cesar. Si pretendemos poner de pie a nuestra querida Unión Cívica Radical, tenemos que regresar a la calle, sumergirnos en la vida cotidiana de nuestra gente. Busquemos no depender de la voz de ningún analista, de ninguna encuesta. Recuperar el contacto sin otras pretensiones que saber qué es lo que verdaderamente le sucede a nuestro pueblo.  Vamos detrás de los problemas sin capacidad de anticipación, esta situación nos constituye en débiles intérpretes de realidades  que no nos pertenecen y en cada reclamo perdemos fuerza resolutoria. La improvisación no puede ser una alternativa.
Hace tiempo que carecemos de agenda política propia. Llegamos  a presentarnos a elecciones sin ser portadores de una Plataforma Electoral.   Por un lado decimos que somos víctimas de un gobierno improvisado que financia todos sus proyectos con la plata de los  jubilados, pero no ofrecemos una contrapartida. No estamos siendo efectivos a la hora de  indicarle el camino a la sociedad, debido a que antes perdimos el rumbo privilegiando  mensajes foráneos a los intereses de nuestro partido. Hacemos de las cuestiones de Estado una  pantomima, careciendo de definiciones claras en donde antes las hubo. Ya no decimos nada de los recursos naturales, del petróleo soberano, no mencionamos para nada la Reforma Agraria, la inminente necesidad de una reforma educativa, la libertad sindical,  entre otras trascendentales cosas. 
No es para nada tolerable que los legisladores nacionales se muestren titubeantes ante temas centrales que importan al común de la gente.  Un ejemplo de ello lo constituyen los proyectos de reforma al régimen del trabajo rural, el de extranjerización de la tierra, el aborto,  reforma al régimen de adopción, etc. Esto constituye uno de los puntos centrales en la recomposición del partido. Si no somos capaces de formular posturas claras, dificultamos el entendimiento con la sociedad.
¿De qué vale que el radicalismo declame por las libertades públicas cuando en verdad somos consientes que el nuevo mundo en que vivimos esclaviza y constriñe con el brazo económico? ¿No hemos de ser los radicales quienes rompan TODAS las cadenas que someten a los hombres sin importar condición alguna? ¿Cuándo fue que abandonamos y claudicamos estas definiciones tan elementales y básicas? Entender que millones de argentinos viven en condiciones deplorables y a su vez estas circunstancias son disimuladas  con propagandismos insultantes no tiene que generar otra cosa que la movilización de todas nuestras fuerzas. Hoy no hay previsibilidad, las mejoras salariales son devoradas por la especulación, la inflación y la desidia de un Estado que busca estar presente de manera ínfima. Con una netbook, no se resuelve el problema de la educación, no se termina con la exclusión sistemática operada desde la propia esfera de poder. 
Consideramos que no es disparatado volver sobre nuestros pasos, por el contrario no debemos profundizar esta situación, tenemos que encaminarnos en la búsqueda de soluciones concretas que no pierdan de vista estos interrogantes. Estamos a tiempo de reaccionar, de plantarnos y decir que acá están los radicales, con sus errores y sus aciertos, pero dispuestos a acompañar al pueblo en todo lo que sea necesario para su beneficio.
Esta Juventud Radical se pone al servicio de la reconstrucción de los valores más preciados que cargamos en nuestro haber como radicales. ¿Cómo es posible que nos contentemos con cálculos matemáticos? ¿Dónde se vio a la Unión Cívica Radical durante su trayectoria hacer concesiones groseras que erosionen su identidad? Estamos ante un nuevo paradigma de nuestra organización política, sin embargo hay quienes parecen no darse cuenta de esto y siguen tironeándose un “pedazo de poder”.
¿Por qué debemos seguir LUCHANDO? Hace 63 años este mismo organismo partidario daba a luz La Profesión de Fe Doctrinaria y Las Bases de Acción Política.  Fue en Avellaneda en 1948 ante un peronismo que avanzaba camino a una Reforma Constitucional, con la sumatoria de todo el poder político. Ante eso sólo contábamos con el NOTABLE BLOQUE DE LOS 44.
Nada hizo más falta por aquellos años que los radicales se unieran, trabajaran y comenzaran a consolidar una nueva estructura. Los grandes hombres de entonces supieron leer el mensaje claro que vive en cada comité. Entendieron que a las definiciones claras las siguen los grandes logros, y este partido está destinado a ello.
Ante cada injusticia se presenta la renovada cara del radicalismo, ante las imposiciones del poder es dónde debe aflorar nuestra causa, por esto debemos seguir luchando. Porque al viejo régimen al que hacía alusión Yrigoyen le debemos arrancar la máscara sínica que lo encubre.  Estar junto al pueblo no puede nunca significar una claudicación, por el contrario cuando pretendemos hacer primar conclusiones falsas es ahí donde empiezan nuestros fracasos.
Por todo esto es que proponemos: 
  1. Que se pongan en marcha nuevas estrategias tendientes a la consolidación de un verdadero ESPÍRTU PROGRESISTA que nos permita ser protagonistas de un partido moderno, verdaderamente democrático y por sobre todas las cosas con aspiraciones concretas de poder. Que las fuerzas afines a la que se refiere la Convención Nacional de 2007 sean nuevamente  delimitadas a fin de que la UNIÓN CÍVICA RADICAL no se separe de los postulados de la Internacional Socialista.

  1. Que se convoque por medio del sufragio directo, secreto y obligatorio de todos los afiliados  a elecciones  de las autoridades nacionales en los próximos seis meses.

  1. Que se declare al partido, y con ello a los afiliados, en  estado  asambleario permanente.

  1. Que se pongan en marcha todos los espacios internos de discusión. Que  en el plazo de seis meses se de a conocer un cronograma de actividades que incluya un Congreso Nacional del Radicalismo en materia Educativa, Social y Económica.  

  1. Que se ponga  énfasis político en el funcionamiento del Comité de Ética Partidario a fin de que se fijen pautas objetivas en este sentido. Los criterios de reincorporación y expulsión son totalmente arbitrarios y deben dejar de serlo. 

  1. Que se inste a las Convenciones Provinciales de cada Jurisdicción a fin de que se pueda dar cumplimiento y operatividad a los puntos antes expresados.- 

  1. Que se repudien los hechos de violencia a los que fueron sometidos los correligionarios de la Provincia de Buenos Aires, en el seno de la Convención Provincial realizada en la localidad de Avellaneda el pasado 11 de Junio.

  1. Que se repudien las proscripciones encubiertas y sistemáticas a las que fueron sometidos varios correligionarios de la Provincia de Buenos Aires en el marco de las Elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias del pasado 14 de Agosto. 

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